Un día lluvioso en San Sebastián

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Aprovechando nuestra escapada a Zumaia, teníamos claro que nos acercaríamos un día a San Sebastián. Y cómo nos levantamos el primer día con unas lluvias tremendas, decidimos que preferiríamos pasar el día de pintxos, ya que pocas cosas podríamos hacer en Zumaia.

¿Dónde está San Sebastián?

San Sebastián es una ciudad situada al norte de España, en el País Vasco, en la provincia de Guipúzcoa, de la que es la capital. Se encuentra a unas 4 horas y media de Madrid, y a media hora de Zumaia. Por eso, la visita fue casi obligatoria.

Si vais en coche, contad con que el aparcamiento en el centro es casi imposible, así que o bien aparcáis en las afueras, o bien buscáis un parking que esté en el centro. Nosotros elegimos la segunda opción porque nos parecía más práctica y porque llevábamos el maletero con un montón de cosas que no quisimos dejar en el camping.

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¿Dónde comer en San Sebastián?

En cualquier sitio. Bueno, en realidad supongo que habrá lugares donde se coma bien y otros en los que no merezca la pena ni entrar, pero nosotros salimos encantados de cada uno de los que visitamos.

No se puede ir a San Sebastián y no ir de pintxos. Eso sí, hay que tener en cuenta que al final sale caro, pero están buenísimos. Nosotros fuimos entrando en bares aleatorios y probando lo que más nos llamaba la atención hasta que llegamos al restaurante Gandarias por casualidad. Pedimos unos cuantos pintxos y nos gustaron todos, pero no pudimos resistirnos a probar la txuleta, que está buenísima. Puedes elegir el peso de la ración y viene acompañada de patatas fritas. ¡Un manjar!

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¿Qué hacer en San Sebastián?

Hay que tener en cuenta que cuando fuimos nosotros llovía mucho, por lo que os recomiendo que por si acaso os llevéis un chubasquero para que podáis aprovechar al máximo la visita.

Ir a la playa

Por supuesto, en un destino con playa hay que hacer por lo menos una visita fugaz a esta. La más conocida de San Sebastián es la Playa de la Concha, con su arena fina y clarita, aunque también está la Playa de Ondarreta. Esta última es más frecuentada por surfistas, pero ambas son una buena opción para tostarse al sol si el tiempo lo permite. Nosotros no pudimos disfrutarlas, pero paseamos cerca de ellas para poder disfrutar de las vistas y del olor a mar.

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Visitar el mercado

Los mercados son un sitio ideal para descubrir los productos típicos de temporada de una zona. Si estáis alojados en un apartamento y vais a cocinar, comprar los ingredientes necesarios allí puede ser una forma de probar ciertos alimentos de una forma más económica que en los restaurantes, pero con la misma o mayor calidad.

El mercado que vimos y nos llamó la atención fue La Bretxa, donde dicen que van a diario los mejores cocineros de la ciudad para hacerse con productos de primera calidad para sus restaurantes.

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Un paseo por el Monte Urgull

La lluvia no nos impidió subir al monte Urgull, y de ahí viene la necesidad de llevar un chubasquero si no queréis terminar calados hasta los huesos. Desde aquí las vistas son preciosas, el paseo es muy agradable y además os iréis encontrando con restos de murallas y cañones, el cementerio de los ingleses y el castillo de la Mota. En la cima también hay una escultura del Cristo de la Mota que podréis ver desde la playa.

Como podréis imaginaros, este monte fue muy importante para defenderse de ataques militares, que normalmente provenían de los franceses. Y hoy, es un bonito paseo para admirar el encanto de la zona y las vistas de la ciudad. ¡Muy recomendado!

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Ir al parque de atracciones del Monte Igueldo

Al lado de la playa de Ondarreta nos encontramos con otro monte desde el que las vistas también son una maravilla. Se puede acceder a él a pie, en coche o en funicular, y esta última opción es la que yo recomendaría, ya que si subes andando o en coche, hay que pagar 2,20€ por persona. En cambio, el billete de ida y vuelta en funicular cuesta 3,15€, por lo que creo que merece la pena y te ahorras el paseo si ya te lo has dado anteriormente para subir al otro monte.

El funicular, que lleva en funcionamiento desde 1912, nos llevó directamente al parque de atracciones de este monte. Porque sí, aunque parezca mentira, en lo alto del Igueldo nos espera un parque de atracciones antiguo. Nos montamos en la montaña suiza, desde la que pudimos admirar las vistas al mar, y nos costó 2,50€. Eso sí, el viaje es corto, nos quedamos con ganas de al menos dar otra vuelta más.

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Pasear, pasear y pasear

Me repito más que el ajo, y siempre os digo lo mismo, pero perderse en esta ciudad os hará encontraros con monumentos, museos y parques que os enamorarán. La parte vieja es la que más me gusta, pero os recomiendo que si tenéis tiempo visitéis también Ondarreta y Gros.

No os podéis perder la Plaza de la Constitución, que antiguamente fue una plaza de toros y llaman la atención los números que hay en cada ventana de las viviendas, que eran los palcos desde los que se podían ver los eventos taurinos. También os llamará la atención la Catedral del Buen Pastor, y alguna que otra iglesia que os encontraréis en el camino.

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Y eso fue todo para nosotros. La visita fue fugaz, por lo que quiero volver para conocer otros rincones de la ciudad. ¿Me recomendáis alguno?

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